El Coronel no Tiene Quien le Escriba es una obra literaria por Gabriel García Márquez que refleja tristeza y la derrota de un sueño no cumplido en la vida nuestro personaje principal, un viejo Coronel, quien basa sus días en la esperanza de un pobre gallo de pelea, en vez de reconocer todo lo bueno que la vida le ah otorgado con el paso del tiempo. Su situación económica es escasa, en el pasado vendieron cada uno de sus muebles y objetos útiles para salir de algunos apuros, pero ahora, cuando lo único que tenían de valor era un reloj descompuesto y el gallo del pueblo, la situación estaba mucho más complicada. Pasaban hambres infernales y aun así, el coronel, como buen hombre obstinado y orgulloso, no podía salir adelante por la vergüenza de mostrar debilidad o necesidad frente a los demás, aun que es inevitable mencionar que todos a su alrededor lo perciben sin ni siquiera conocerle.
La decepción de la muerte de su hijo, causo un gran impacto en la vida de su esposa quien padecía de asma y no demostraba interés alguno por el pobre viejo desahuciado. Su única ilusión, su única esperanza es la de recibir un dinero de una pensión que debió recibir hace 15 años. Cada viernes por la mañana tiene guardaba la esperanza de poder recibirla, pero nunca llegó. También mantenia una relación muy apegada a su gallo, que parece ser su único amigo sincero, ya que su “compadre” quien dice apoyarlo y comprenderlo, intenta verle la cara y ganar un buen manojo de dinero por el famoso gallo del pueblo.
Por cierta parte, es comprensible que los 2 viejos estén muertos en vida, no expresan ninguna emoción, ni sentimiento. Todo parece darles igual, parece ser que los 2 han perdido todo y solo esperan por la llegada de su muerte, y esto se refleja en cuanto el pobre hombre tiene la oportunidad de pelear el gallo, la única oportunidad de tal vez conseguir algo que los mantenga vivos, dinero, para no pasar hambre, poder mantenerse saludables, algo que les de emoción de nuevo. Y decide recuperarlo, abandonar la pelea, en vez de tomar su lugar como dueño del animal, y confiar en la astucia de este.
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